La demanda mundial de carbón crecerá un 1.2 % en 2026 hasta alcanzar un récord de 8 mil 940 millones de toneladas, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que atribuye el inesperado repunte al encarecimiento del gas natural licuado (GNL) ocasionado por las perturbaciones en los envíos de este producto a través del estrecho de Ormuz.
Aunque prácticamente ningún cargamento atraviesa Ormuz, el conflicto en Oriente Medio afecta de forma indirecta al mercado al reducir los flujos de GNL por la vía acuática y elevar los precios del gas natural, de acuerdo con la actualización de mitad de año de la AIE sobre el mercado del carbón, publicada el jueves pasado.
El aumento supone un cambio respecto a las previsiones anteriores de la agencia con sede en París, que apuntaban a un ligero descenso de la adquisición mundial del mineral este año.
En países que disponen tanto de centrales eléctricas de ambos energéticos, el encarecimiento del gas favorece una mayor utilización del carbón para generar electricidad, según el nuevo documento de la AIE.
Esta dinámica eleva el consumo en Europa, Japón, Corea del Sur, China y otras plazas por encima de las estimaciones anteriores, y el efecto podría prolongarse hasta 2027, aunque la evolución del estrecho de Ormuz será determinante.
Si los flujos de GNL se recuperan y los precios del gas regresan a los niveles previos al conflicto, la demanda mundial de carbón podría disminuir el próximo año. Si, por el contrario, Ormuz permanece prácticamente cerrado a los cargamentos de GNL, el consumo de carbón podría aumentar aún más.
El incremento de las compras se registra a pesar de que la producción global del mineral disminuirá en 2026, después de alcanzar un máximo histórico en 2025, aunque seguirá por encima de los 9 mil millones de toneladas por tercer año consecutivo.
La principal causa del descenso será China, el mayor productor en el globo, donde las inspecciones de seguridad posteriores a un grave accidente minero ocurrido en mayo han provocado una reducción significativa.
La menor oferta china contribuye a estrechar la brecha entre oferta y consumo y debería favorecer una disminución de los elevados inventarios mundiales de carbón acumulados durante los últimos años.




