Este viernes se cumplen 30 años de la mayor tragedia del deporte guatemalteco. La noche del 16 de octubre de 1996, más de 80 personas perdieron la vida en el estadio Nacional Mateo Flores, hoy conocido como Doroteo Guamuch Flores, en una avalancha humana que enlutó al país y dejó una herida imborrable en la memoria del fútbol nacional.
La Selección Nacional se preparaba para enfrentar a Costa Rica en un partido clave rumbo a la hexagonal final de la eliminatoria para el Mundial de Francia 1998. Minutos antes del pitazo inicial, la aglomeración de aficionados en los accesos a la General Sur provocó una avalancha. La presión de la multitud contra las mallas del recinto atrapó a decenas de personas, que murieron por asfixia y aplastamiento. El saldo fue de 83 fallecidos y más de 200 heridos.
Las investigaciones señalaron como principales causas la circulación de boletos falsos y la sobreocupación del estadio, cuya capacidad rondaba los 50 mil espectadores. Se estima que otras 20 mil personas intentaron ingresar aquella noche. El entonces presidente Álvaro Arzú, quien se encontraba en el recinto, ordenó suspender el encuentro y declaró tres días de luto nacional. Como consecuencia, la FIFA prohibió durante más de dos años la disputa de partidos internacionales en el escenario deportivo mientras se exigían mejoras en las medidas de seguridad.
A tres décadas de aquel 16 de octubre, Guatemala recuerda a las 83 víctimas de una noche en la que el fútbol quedó en silencio y el país entero lloró. La conmemoración mantiene viva la memoria de quienes llegaron al estadio con la ilusión de alentar a la Selección Nacional y nunca regresaron a casa.




