Para las alumnas de la promoción 59 de la Policía Nacional Civil (PNC) dejar atrás empleos, negocios y rutinas fue una decisión meditada, lejos del azar. En realidad, lo ven como el primer paso hacia una vocación más grande: servir y proteger a Guatemala.
Estas aspirantes no solo concretan el sueño de vestir el uniforme, confirman que la profesión que empiezan a abrazar convive con sus metas personales y familiares. Las entrevistadas advierten su disposición de romper esquemas y demostrar que poseen la fuerza, capacidad y entrega necesarias para superar cada reto a enfrentar.
Antes de salir a las calles y asumir la responsabilidad de proteger a la ciudadanía, forjan su disciplina y fortalecen sus capacidades en cada etapa de preparación del Curso Básico de Formación de Agentes.
En la Academia, donde 604 mujeres integran esta promoción (más 1 mil 887 hombres), el exigente entrenamiento físico, las clases y las prácticas se han transformado en una nueva rutina que las acerca cada día más a esa meta compartida: servir a su país y ser un referente del liderazgo femenino.
En la Academia, las aspirantes deben adquirir conocimientos para intervenir en distintas situaciones, comprender los procedimientos y actuar con responsabilidad frente a la ciudadanía.
El curso dura 10 meses y contempla 34 asignaturas, seis de ellas prácticas. Defensa personal, acondicionamiento físico, tiro, medicina táctica básica y manejo y control de multitudes forman parte de las actividades diseñadas para desarrollar sus capacidades.
A los ejercicios se suman materias como operaciones policiales, redacción de informes, derecho policial, policía comunitaria y DD. HH. La combinación de estos contenidos busca que las futuras agentes cuenten con herramientas para desempeñar sus funciones y atender las necesidades de la población.




