Una de las festividades católicas de gran arraigo y profundo compromiso (por los milagros a pedir, o recibidos) entre la población católica del país, la despierta cada 28 de octubre San Judas Tadeo, el siervo fiel y amigo de Jesús.
El “patrón de los casos desesperados” llama desde la víspera y los primeros minutos del día a miles de devotos que comienzan sus agradecimientos con serenatas e incontables bombas y coheterías. Y así transcurren las 24 horas.
La Parroquia Nuestra Señora de La Merced dedica en su interior un espacio especial a San Judas Tadeo para que todos sus fieles lo honren. Un lugar que cada miércoles y sábado (días habituales de visita durante el año) evidencian quedar cortos ante el crecimiento de devotos. Hoy 28 visitar su altar es una penitencia, pero con paciencia se logra.
La misma escena se replica en otras parroquias, como la de zona 14, exclusiva del santo; en la de San Francisco, El Calvario y más en el área metropolitana y en los departamentos.
Los altares reúnen a personas de diferentes estratos sociales, que convergen con un mismo fin: ser atendidas sus súplicas ante problemáticas económicas, laborales, de salud, de justicia y, seguramente, hasta de amor.
De esta cuenta, si usted es devoto de San Judas Tadeo o no, circular por la 11 avenida y 5a calle será difícil por estar cerradas las vías y las perimetrales, pues se suman las ventas que acostumbran acompañar estas celebraciones.




