El rediseño forzado de mapas electorales en varios estados de cara a los comicios legislativos del 3 de noviembre en EE. UU. solo ha dado tres escaños seguros para los republicanos en un total de 15 distritos modificados por iniciativa suya para tratar de mantener su estrecha mayoría en la Cámara Baja del Congreso.
La polémica redistribución territorial para favorecer a un partido (conocida como gerrymandering) se realizó fuera del ciclo habitual debido a las presiones del presidente Donald Trump, para intentar preservar el control republicano de la Cámara de Representantes.
Sin embargo, la caída de popularidad del gobernante, el alto costo de la vida y los efectos de la guerra en Irán, específicamente la subida de la gasolina y el diésel, han lastrado los esfuerzos de su partido por mantenerse en lo alto de las encuestas, que favorecen a los demócratas.




