El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cerró este lunes la campaña de las elecciones de medio mandato del martes con una peculiar defensa de sus obras y reformas en Washington, mientras los republicanos se juegan su mayoría en el Congreso ante el descontento ciudadano por el costo de vida.
El republicano, antiguo magnate de la construcción, pronunció su último discurso antes de la apertura de las urnas frente al estanque del Monumento a Abraham Lincoln, cuya restauración generó este año polémica por sus sobrecostos y fallos.
Con una gorra con las siglas “USA”, Trump dedicó buena parte de su intervención a defender sus reformas para hacer de la capital un lugar “bello y seguro de nuevo”, al dar cierta razón a quienes le reprochan haber dedicado más tiempo a remodelar la Casa Blanca que a resolver los problemas reales de los ciudadanos.
“A pesar de todo, el estanque reflectante está mejor de lo que ha estado nunca. Es una obra de arte”, afirmó el mandatario, que incluso bromeó con la posibilidad de rebautizarlo con su nombre.
La reparación del estanque, pintado de azul en primavera, costó diez veces más de lo presupuestado y tras su reapertura, la alberca sufrió un grave problema de algas que la Casa Blanca atribuyó, sin pruebas, a un sabotaje.
Un referéndum sobre Trump
El entusiasmo del presidente por sus obras no parece conectar con las preocupaciones de los ciudadanos, descontentos por el elevado costo de la vida, el encarecimiento de la gasolina por la impopular guerra con Irán y la controvertida política de deportaciones.
Las encuestas apuntan a una clara victoria de la oposición demócrata en la Cámara de Representantes y a un posible triunfo también en el Senado.
Trump escogió el estanque en mención para cerrar la campaña tras una frenética gira por el país en la que, a sus ochenta años, ha liderado más de una veintena de mítines, principalmente en bastiones republicanos que, según los sondeos, se inclinan ahora por los demócratas.
Aunque su nombre no figura en las papeletas, los comicios legislativos son, en la práctica, un referéndum sobre su gestión, y él mismo se ha volcado en la campaña para intentar movilizar a las bases del movimiento MAGA.




