Después de que los estadounidenses depositen su voto este martes en las elecciones legislativas, comienza el proceso de escrutinio y certificación de los resultados, que se perfila como un nuevo campo de batalla ante el riesgo de disputas y negativas a oficializarlos.
Ante la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de la Cámara de Representantes, el presidente de EE. UU., el republicano Donald Trump, ha intentado ampliar el control federal de las elecciones y amenazado con interferir en el proceso de certificación, regido por las leyes de cada estado.
Una vez cerrados los colegios comienza el escrutinio, en el que los funcionarios locales cuentan los votos válidos en su jurisdicción, incluidos los anticipados, los de la jornada y los enviados por correo. En general, las normas permiten la presencia de observadores del público, los medios de comunicación y los partidos políticos.
Los funcionarios deben completar el escrutinio antes de un plazo establecido en las leyes estatales y federales, tras lo cual sigue el paso de certificación: la confirmación legal de que los candidatos que figuran como ganadores han recibido los votos que se les atribuyen, explica el Campaign Legal Center.




