El índice de gastos en consumo personal (PCE) mostró una subida del 3.6 % en Estados Unidos en septiembre, un dato que subraya la persistente inflación que aqueja a la primera economía mundial a cinco días de las elecciones en las que los republicanos y el presidente Donald Trump se juegan el control del Congreso.
El dato a nivel subyacente, que excluye alimentos y energía por su volatilidad, mostró un incremento del 3.1 % con respecto a hace un año.
En relación con agosto, el PCE aumentó 0.5 %, mientras que a nivel subyacente el alza fue del 0.3 %.
Esos comportamientos están en línea con lo previsto por la mayoría de economistas.
El PCE es un indicador capital a la hora de que la Reserva Federal, que el miércoles decidió dejar sin cambios los tipos de interés, adopte decisiones sobre política monetaria.
Los expertos pronostican que, ante la persistente tendencia inflacionaria y la resiliencia del empleo y el músculo económico, el banco central estadounidense opte por incrementar el referencial (el cual decidió subir en septiembre por primera vez desde 2023) en diciembre.




