El presidente Bernardo Arévalo aseguró que Guatemala tiene muy clara la agenda con Estados Unidos, intereses bilaterales bien definidos y a partir de ello hay “tranquilidad de contar con muy buena comunicación con el Gobierno norteamericano”.
Así lo expresó después de conocer los resultados de los comicios de medio término donde el partido demócrata obtuvo mayoría, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.
Con respecto a la agenda común en el marco de su participación en la XXX Cumbre Iberoamericana, manifestó: “Confiamos en que estos cambios políticos incidirán en alguna modificación, pero no en el fondo”. Recordó que EE. UU. es el principal socio comercial guatemalteco y que ambos territorios colaboran en la lucha contra el crimen organizado en la región.
El exembajador norteamericano Stephen McFarland señaló en X que, tras la derrota de Donald Trump, en el corto plazo, se espera muy poca variación, puesto que en el hemisferio los acuerdos y acciones seguirán sin cambios reales. Resaltó que no espera modificaciones en la política migratoria ni en el tema de narcotráfico.
Consideró que esto se debe gracias al manejo de la relación bilateral por parte del mandatario Arévalo y el embajador Hugo Beteta y su equipo.
El exministro de Economía Rubén Morales también percibe estabilidad en el intercambio comercial, dado que la política arancelaria se ha manejado de Ejecutivo a Ejecutivo.
Al considerar los antecedentes de las elecciones de medio mandato, destacó que el comportamiento ya se pudo observar en otros gobiernos estadounidenses. No obstante, esto marca cambios culturales importantes relacionados con la diversidad de senadores y gobernadores, lo cual envía un mensaje al gobierno actual sobre la aprobación de sus acciones.
Relató que a partir de enero, la influencia del nuevo Senado y Cámara de Representantes podría generar opiniones distintas en la aprobación de algunas legislaciones.
Sin embargo, se prevé que Trump opere principalmente mediante órdenes ejecutivas, lo que es equivalente a acuerdos gubernativos en Guatemala, los cuales no requieren la aprobación del Congreso.




