El primer ministro de Canadá, Mark Carney, en un discurso ante la Eurocámara dijo ayer que “considera con satisfacción” la ambición de convertir Canadá en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, y señaló que esa futura alianza tendrá “un enfoque único y positivo” que ambas partes aún deben definir.
En esa disertaión, a la que Carney asistió como invitado de honor (el primer líder de un país no miembro de la UE en hacerlo), Von der Leyen abrió la puerta a que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión, un estatus inédito y que supondría estrechar la cooperación en diversos ámbitos.
Carney dio la bienvenida a esa propuesta y dijo que la mayor cooperación se definirá por ambas partes “aprovechando nuestras fortalezas comunes y basándonos en valores compartidos”.
Delineó luego su visión para esa nueva categoría de colaboración, que iría más allá del Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA), sellado por Bruselas y Ottawa y aplicado de forma solo provisional desde 2017.




