El Nobel de la Paz ha distinguido este viernes el trabajo “en favor de la paz y el derecho internacional” de la jueza sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, que ha participado de procesos judiciales históricos, presidido una comisión de investigación sobre los territorios palestinos y ejercido la responsabilidad máxima sobre derechos humanos en Naciones Unidas.
“El Premio Nobel de la Paz de 2026 se concede a una persona que, con un valor y una integridad excepcionales, ha abierto el camino hacia un orden jurídico mundial más amplio e inclusivo”, señaló en el fallo el presidente del Comité Nobel Noruego, Jørgen Watne Frydnes.
Frydnes resaltó el papel “fundamental” de Pillay para garantizar que los crímenes de guerra y contra la humanidad y el genocidio sean juzgados, y enfatizó que el Comité Nobel noruego quiere recordar al mundo “que el Estado de derecho, tanto nacional como internacional, sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de forma no violenta”.
Nacida en Durban (Sudáfrica) en 1941, en una familia originaria de Sri Lanka, Pillay defendió como abogada a muchos activistas contra el apartheid, entre ellos a Nelson Mandela, hasta llegar a ser juez del Tribunal Superior de su país.
Entre 1995 y 2003 ejerció como magistrada en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), que estableció que la violación y la violencia sexual podían constituir crímenes de lesa humanidad, así como genocidio.
En 2003 pasó a la Corte Penal Internacional (CPI), puesto que ocupó hasta 2008, cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos de la ONU.




