El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió ayer en la Casa Blanca a su homólogo chino, Xi Jinping, en la primera visita de este a Washington en más de una década, para una reunión marcada por las tensiones en torno a los aranceles, la guerra en Irán, el futuro de Taiwán y la inteligencia artificial.
Xi y su esposa, Peng Liyuan, llegaron a bordo de su limusina a los jardines de la Casa Blanca pasadas las 10:00 horas (8:00 en Guatemala), donde fueron recibidos por Trump y la primera dama, Melania Trump, antes de ingresar juntos en la residencia presidencial.
Esta es la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el presidente, que entonces era Barack Obama.
La última vez que Trump y Xi se vieron fue durante la visita del republicano a Pekín en mayo pasado. El objetivo es rebajar las tensiones en una relación marcada por las disputas comerciales, tecnológicas y geopolíticas, desde los aranceles y las tierras raras hasta la guerra de Irán, Taiwán y la carrera por la inteligencia artificial (IA).
Adversa la confrontación
El presidente de China, Xi Jinping, dijo ayer en declaraciones previas a su cumbre con su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la Casa Blanca que las dos potencias deben seguir compitiendo, pero manteniéndose alejadas “del conflicto y la confrontación”.
Xi instó a las Fuerzas Armadas de los dos países a “mantener un diálogo regular y mejorar los mecanismos de comunicación y prevención de crisis”, e insistió en que es posible superar la trampa de Tucídides, una tendencia a la guerra con base en que un Estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.




