París rindió tributo ayer a uno de sus habitantes más ilustres. La Alcaldía de la Ciudad Luz entregó a la familia Asturias el relicario con los restos del Premio Nobel, lo cual marcó el inicio de su regreso a la tierra natal.
Tras 52 años en el cementerio de Père-Lachaise, la memoria y las cenizas del pilar del realismo mágico volverán a Guatemala.
El acto fue encabezado por Audrey Pulvar, de la Alcaldía de París, quien puso la urna en manos de Miguel Ángel Asturias Amado, hijo del novelista. El heredero del galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1967 sostuvo el relicario entre lágrimas, acompañado por su pareja, la socióloga guatemalteca Beatriz Barrera, y por su sobrino Sandino Asturias, presidente de la fundación que honra la memoria del autor.
El ministro de Cultura, Luis Méndez Salinas, resaltó: “Que ahora sus restos descansen en su patria no solo dignifica a Miguel Ángel Asturias, sino que dignifica también al país”.
Sandino Asturias remarcó el legado político del literato: “Estamos haciendo un acto de justicia histórica. Mi abuelo denunció el autoritarismo toda su vida y su pensamiento mantiene plena vigencia en la lucha por la democracia”.




