Durante el Congreso de Caficultura de Guatemala (Cafex), diversos especialistas destacaron cómo el grano nacional ha alcanzado un estatus en mercados clave como Estados Unidos, Japón y Taiwán. No obstante, uno de los retos es responder a los variados gustos de los consumidores, no solo por país, sino por generación.
Heloísa Fimiani, analista brasileña, efectuó un estudio para la Asociación Nacional del Café (Anacafé) sobre tendencias de consumo. Explicó que Estados Unidos y Japón constituyen los principales destinos de exportación, en volumen, para el país y resaltó que las plazas asiáticas, como Taiwán, registran un crecimiento sostenido en la demanda de cafés de especialidad. A escala global, el aromático nacional se posiciona como el cuarto origen más conocido entre los compradores en el mundo.
Fimiani enfatizó que el principal desafío para la industria local no radica solo en competir en cantidad, sino fortalecer el reconocimiento de marca. Ella destaca la calidad, la historia y el valor diferenciado de sus microclimas y fincas.
Andrea Vergara, coordinadora de Mercadeo y Promoción de Anacafé, comentó que el 62 % de los consumidores japoneses muestra interés en probar nuevos orígenes. En términos de perfil de taza, la experta detalló que el grano guatemalteco es percibido como una opción amigable y de cuerpo balanceado.
A diferencia de Panamá, posicionado en el segmento de super lujo con la variedad Geisha, o de Etiopía y Kenia con rasgos muy acentuados para catadores, Guatemala se ubica de forma sólida en el segmento Premium, subrayó.
En esa misma línea, Yi-Ling Wu, presidenta de la Asociación de Café de Taiwán, enfatizó que en su país la demanda de granos diferenciados va en aumento, al punto de que el aromático ha superado al té en su ingesta cotidiana.
Datos de su organización revelan que una de cada 10 tazas bebidas en la isla proviene de Guatemala. En dicho mercado se aprecian las notas achocolatadas y florales, el buen cuerpo y un perfil equilibrado, en el que la región de Antigua y los procesos innovadores (como fermentaciones hídricas, miel o semihidratados) son más cotizados.
Perspectivas
Las conferencistas coincidieron en que existe una brecha entre los atributos que valora el comprador industrial y los que busca el consumidor final. Para el importador, la calidad y el aroma son prioritarios, seguidos por la disponibilidad, la certificación y la trazabilidad, elementos clave para estructurar la oferta y garantizar la sostenibilidad. Para las personas, en especial entre la generación millennials, si bien la calidad y la disponibilidad determinan la compra, las certificaciones tienen un peso secundario en la decisión diaria (vea gráfica: Preferencias por generación).




