El escándalo del Banco Master, considerado el mayor fraude financiero de la historia de Brasil, se ha convertido en el protagonista inesperado de la campaña electoral para las presidenciales del próximo domingo 4 de octubre y ha manchado aún más a unos candidatos que ya arrastraban una imagen de deshonestidad.
Propuestas sobre salud, educación y seguridad han pasado a un segundo plano ante la sucesión de noticias sobre un caso cuyas ramificaciones salpican a autoridades de todos los niveles.
Hay momentos en que Daniel Vorcaro, dueño del banco, y hoy en prisión preventiva, parece ser candidato de tanto que su nombre aparece en los noticiarios.
Crecimiento fraudulento
El Master multiplicó su patrimonio en un lustro mediante una agresiva estrategia de compra de activos, inversiones en empresas en crisis y oferta de títulos de renta fija con rentabilidades por encima del mercado.
Ese crecimiento fraudulento fue posible, se sospecha, gracias a una amplia red de favores en forma de dinero, viajes y puros a legisladores de varios partidos, funcionarios del Banco Central y magistrados de la Corte Suprema.
En este contexto, los dos principales aspirantes a la Presidencia, tanto el progresista Luiz Inácio Lula da Silva como el ultraderechista Flávio Bolsonaro, han tratado de usar el escándalo para atacar cada uno a su rival. De Vorcaro, Lula dice que “se convirtió en banquero durante el gobierno de Bolsonaro”.
Bolsonaro y la película
Bolsonaro es el más vulnerable al escándalo del Master, por haberle pedido a Vorcaro US $12 millones para financiar una película sobre su padre, el exmandatario Jair.
En unos mensajes encontrados en el celular del banquero, el político se dirige a él como “hermano” y le recuerda que se ha retrasado con los pagos.
El senador ultraderechista es investigado por la Policía por posibles delitos de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas.




